Cómo ser una mierda…y tener autoestima (y III)

 

En capítulos anteriores: I y II

Dije que serían tres, luego dije que igual más pero he decidido que tres. No porque tenga compromiso con mi palabra porque mi palabra no vale mucho. Simplemente he caído en la cuenta de que me estaba desviando. Hay algo fundamental en esto de la autoestima que estaba pasando por alto y es lo que marca la diferencia. Digamos que una sucesión de accidentes fortuitos me ha resituado. Como casualidad y no como causalidad.

Autoestima es una palabra que está bien si la consideramos como quererte. Pero está mal si entramos a valorar los motivos por los que debes quererte. Es decir hacia dónde se dirigen los afectos, el amor, la estima no lo decides tú. Es la sociedad en la que vives la que decide qué cosas son dignas de querer, admirar y qué cosas no lo son. Qué valores, virtudes tiene que tener alguien para recibir ese amor. Aunque en el caso de la autoestima emisor y receptor de amor seas tú. Es evidente que cuando titulo “mierda” y me pongo como ejemplo en el primer post de estos tres, estoy asimilando el concepto de loser que impone la sociedad (sin casa, sin curro, sin pareja). Son las ausencias, las carencias lo que me pone en el apartado de “la mierda” no es que yo tenga defectos (evidentemente los tengo) es que no tengo, en términos de posesión, aquellas cosas que te sitúan en un escalafón superior de la sociedad. La mayoría, evidentemente, de tipo material.

Me definen (nos definen) por tanto las faltas. Es la definición por la imposibilidad de la misma. Es decir no cabe la posibilidad de poder situarme en una categoría exitosa, lo que implica de manera inevitable que si no tengo éxito, tengo fracaso. Por tanto podría (quizá debería) no quererme.

Existe por tanto una necesidad política, social de adaptar las formas de definición, de autoconcepto. Y no es una lucha individual que tengamos que resolver personas sueltas a lo largo del mundo para encontrar definiciones que nos valgan. Es algo colectivo. Es decir que mi “soy nada” y “estas son mis mierdas” pueden no sersuficientes para todo el mundo aunque me sirvan porque elaboro mi autoestima en otros términos que no son el éxito social (amimefuncionismo). Pero quizá si cambiásemos los criterios de éxito social por otras cualidades más personales, más humanas, más alcanzables podríamos facilitar que la gente tuviese autoestima sin necesidad de estas chaladuras que escribo.

Así, por empezar, acabar con la comparación sobre las vidas artificiales generadas a través de las redes sociales.

 

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Acerca de Álvaro Saval

Blog personal https://alvarosaval.com/ Canal de psicología: https://www.youtube.com/user/AlvaroSaval

Publicado el 12 septiembre, 2016 en La Mierda, Los lunes al sol, Psicología, Uncategorized y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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