Ay, ay, ay otra crisis existencial.

El rollito “crisis existencial” se repite durante la vida (cada 8-10 años). No es una cuestión de profundizar en el existencialismo porque ni es este siglo ni es esta Europa la que daba el contexto a Heidegger, a Sartre o a Camus para escribir o elucubrar sobre la idea de ser humano y su pasar por el mundo. Y más que nada porque esto es un blog de mierda, de cosas sencillitas.

¿Existen esas crisis? Pues entiendo que existir, existen. ¿Es correcta la definición? Pues suponen el planteamiento de una serie de cuestiones sobre la existencia que ha ido teniendo esa persona así que bueno, va, aceptamos también. ¿Tiene solución? Entiendo que no. Que son inevitables. Que la existencia de la mayoría será banal. No banal como algo despreciativo, banal como de poco interés o de ninguna trascendencia. Las cosas seguirán ahí, en su lugar cuando tu tiempo acabe. Y no pasa nada. Es normal entonces cuando suceden cosas que hacen a la gente mirarse hacia dentro plantearse esa banalidad y preguntar qué, por qué o para qué. Si se puede cambiar algo, si las cosas pueden hacerse de otra manera. Claro, la agitación es total. El mero hecho de pararse un segundo. De dejar de pensar en tu trabajo, en tu relación, en tus amistades, en tu familia se plantea en el mundo de hoy como algo aterrador. Porque no estamos preparados para soportar esa visión hacia dentro, esa introspección. Bueno, claro que estamos preparados/as. Lo único es que de ese análisis saldrá como resultado una de esas “crisis”. Y que el planteamiento de una crisis nos aterra. Pensar que alguno de los aspectos de nuestra vida “normal” es en realidad un desastre, una mierda, algo a extirpar asusta. Pensar que es toda la existencia lo que no tiene ningún sentido…

Las cosas, no obstante, son bastante sencillas. Una vez “condenados a ser libres”, arrojados al mundo sin mucho miramiento y, si quiereS, aceptando esas crisis como parte inequívoca de que piensas y, por tanto, existes la cuestión no pasa por buscar grandes respuestas. El clásico “¿cómo soluciono este problema doctor?”. Eso (no soy doctor además) no lo sé. Lo que si sé, o lo que si supongo porque la certeza no la tengo, es que simplemente cabe intentar vivir las situaciones que van sucediendo lo mejor posible. Siendo lo mejor, a veces, malo. Y aceptando que nuestros límites (aunque una panda de alienados optimistas los nieguen) están ahí. No para jodernos. Simplemente porque están. Pero que, hasta alcanzarlos, quedan cosas buenas por hacer. Por vivir. Por existir.

Puede leer más: ejemplo o esta otra.

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Acerca de Álvaro Saval

Blog personal https://alvarosaval.com/ Canal de psicología: https://www.youtube.com/user/AlvaroSaval

Publicado el 2 marzo, 2016 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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