Cuando la miseria entra por la puerta, el amor salta por la ventana.

El otro día iba en el coche y, cambiando de emisora, me encontré escuchando un programa de esos de gente que cuenta sus problemas. No hice mucho caso pero me fijé en que no consiguieron acertar con el refrán para ilustrar el caso del hombre que llamaba. El refrán es el que da nombre a este post y es lo primero que aprendí cuando empecé a trabajar con parejas.

¿Por qué? El dinero lo es todo. Es la casa en la que vives, lo que comes, lo que vistes. Dentro de pocos meses también será la educación de tu hija y la salud de tu hijo. Pero el dinero es, sobre todo, un protector. Un factor de protección para trabajar menos o trabajar mejor, para no tener ansiedad o para poder hacer actividades de ocio. Y esos tres elementos (tiempo, tranquilidad y ocio) pueden sustentar casi cualquier pareja.

Supongo que me dirás que no. Que lo importante es el amor, la amistad, la salud o las flores. Yo no te lo voy a discutir pero tirando de demagogia te preguntaría si saldrías con el señor que duerme en el banco de la calle o con la mujer del cajero. Si hablases con ellxs, descubrirías que quizá su vida no era muy diferente a la tuya. Que tenían mujer e hijos o que se iban a casar con un apuesto joven. Descubrirías que un despido, un divorcio, una enfermedad, o un timador les llevó a perder el dinero. Y sin dinero, a perderlo todo.

Lo de: el dinero no es importante” es un mensaje de los ricos para los pobres. Un intento de decir: “os estamos robando pero no os quejéis que lo hacemos por vuestro bien”. Y eso es así desde siempre. La religión, la política, el tejido empresarial se ha elaborado siempre desde el axioma de que tener dinero es una putada. Pero quien tiene siempre quiere más.

Antes de terminar volvamos al título. A mí me da igual que te cases, que quieras tener infinidad de hijxs, mascotas o amantes. Que quieras casas, barcos, coches y viajar por el mundo. Me da igual todo. Pero recuerda que tienes que respetar a dios. Al dinero me refiero. Y que si tienes poco, gastes poco. Porque ya sabes que toda la red de seguridad que se ha ido creando durante años ahora se deshace. Y que no tendrás pensión. No habrá universidad para tu hijo, no habrá hospital para tu hija. Que es difícil que tengas trabajo y que tu pareja lo tenga en la misma ciudad. Que si no pagáis el banco os tirará a la calle y la empresa eléctrica os cortará la luz. Aunque las estés manteniendo tú. Recuerda que la luz al final del túnel, exige que recorras el túnel a oscuras. Nunca es justo pedir héroes así que no pido que acabes con este sistema. Porque incluso tirar tartas está penado con cárcel.

Te pido simplemente que sobrevivas. Y que no saltes por la ventana. Amor, no saltes.

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Acerca de Álvaro Saval

Blog personal https://alvarosaval.com/ Canal de psicología: https://www.youtube.com/user/AlvaroSaval

Publicado el 9 diciembre, 2013 en Amor, La Mierda, Pareja, Psicología y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. 3 comentarios.

  1. Cuanto sentido común y sinceridad desprenden estas palabras. Lo demás es hipocresía o utopía.
    Yo lo resumiria en que la carencia de dinero genera problemas. Si ya una convivencia tiende a tener sus tiranteces, cuantos mas problemas la rodeen, mas posibilidades de torcerse tiene el asunto. Simplemente.
    Como siempre me gusta poner un ejemplo, diría que es como la típica enfermedad, que no es mortal en un cuerpo sano o por sí misma, pero sí lo es en uno previamente debilitado por otras dolencias.

    Realmente me doy cuenta de que la vida, para aquellos que no tenemos un Dios al que implorar o no creemos que el amor lo puede “todo, todo y todo”, es un poco mas complicada en el objetivo de no arrojar la toalla.
    Para eso tenemos a gente como Alvaro Saval, supongo. Es un placer leerte.

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    • Estoy de acuerdo con tu comentario salvo en lo de que tenerme es una suerte. Mis padres, hermanos, amigos y novia discreparían con ello.

      Al final rendirse es una opción bastante factible para los que no creemos en que luego haya nada. Yo a veces creo que si hay algo después será peor. Los malos ganarán también en ese “mundo nuevo”. Pero luego si lo piensas bien rendirse es perder. Si sigues jugando, a lo mejor, tienes suerte. Esperemos que así sea.

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  2. He leido opiniones por ahi que discrepaban del titulo. Yo estoy de acuerdo.
    Parece que “tener dinero” supone irte de cucero, y echarte al cuerpo un diamante. Nada mas lejos. Eso seria tener mucho dinero.
    Tener dinero supone poder pagar la luz ( que vaya leche nos han metido este mes), no tener que dormir con cuello alto porque puedes poner la calefaccion, y no comer cabezada ( hay meses que presiento que me vuelvo porcina) porque es lo mas barato de la carniceria.
    A esos que discrepan, me gustaria verlos en esas situaciones algunos dias seguidos, para ver si su humor seguia con flores de colores ( que no puedes comprar, of course). El “no dinero” mata relaciones y amarga la existencia al mas optimista… Y me jacto de ser una de esas personas echadas palante que lo ven todo con luz blanca por la mañana!!!… Pero hay que ser realista…
    Enhorabuena, Alvaro!!!
    Me lo paso pirata leyendote… Jajaja

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