Hay “golfos” que NO y punto.

El otro día intentaba explicar el detonante para que “la mejor tía”, Irene, pasase a convertirse en una tarada. Hablaba de trenes y tal. Dije que seguiría escribiendo el jueves sobre ello pero no tenía ni idea de enlazar una cosa con la otra. De repente en mi Facebook alguien colgó esta noticia, te voy a poner el título por si estás estudiando y crees que los 3 minutos que puedes perder leyendo la noticia son más importantes que las horas que pierdes mirando la pared, el móvil o haciendo “descansos”: “La violencia machista sobrevive en las parejas más jóvenes”.

No se puede pretender que desaparezca un impulso biológico, genético, instintivo o cómo carajo quieras llamarle. El ser humano no puede eliminar de un plumazo el hecho primitivo a su especie de que la tía quiere al líder de la manada, al mejor. Y “el mejor” se equipara de alguna manera con “el golfo”. Porque es aquel que tiene muchas y el hecho primitivo masculino que caracterizaba al líder es tener varias. Fin de historia primitiva básica. Viajemos a hoy. 2013.

Golfos hay de dos tipos. El golfo por devoción y el golfo por dominación:

  • Devoto: dedica a su vida a saber cómo seducir a las mujeres. Se entrega a su pasión y la lleva a cabo de la mejor manera posible. Será un tipo que tratará bien a las chicas pero le costará comprometerse. Muchos de ellos se retiran por aburrimiento,  pérdida de facultades o (me pongo la careta de romántico)  encuentran una que le haga dejar a todas las demás (y hasta aquí la broma de hoy, me quito la careta). Incluso algunos acaban jodidos por una tía. Pero es lógico, comprensible, enamorarse de alguien así. Es un triunfador.
  • Dominador: en principio es igual pero no, es todo absolutamente diferente. El dominador es un loser. Un loser que no asume que lo es. Y que no lo asume de la peor manera posible. El dominador triunfa porque es el macho alpha, el dominante, el fuerte, el violento, estereotipos que, a día de hoy, todavía se llevan y todavía gustan.
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Los ojos vendados, pues eso. (Foto de http://www.telelocura.com)

 

La noticia cita “50 sombras de grey”, basura intento no leer. Me fío de mis bloggers preferidxs para saber que es malo y lo dice él, y lo dice ella (hoy, mañana pero en algún momento antes de morir tienes que pinchar en estos enlaces y empezar a leerles). Voy a poner otro ejemplo, quería ver “3 metros sobre el cielo” porque pensaba que el personaje encajaba aquí. Ha sido un minuto (juicio por reventar a un tío), he hecho forward y he visto otro minuto (van con unas motos y se cargan un coche). Ha sido suficiente mierda para todo el verano. Pero dicen que la chica luego acaba con él. La pregunta que me hago es: un tipo que pega en plan “lifestyle” ¿Por qué a ti no te va a pegar? Porque me quiere. Ah genial, pero ¿cómo se tomará cuando quieras salir con tus amigas? Pues no saldré. ¿Y si hablas con otro tío? Pues no hablaré. ¿Y si te pilla la hora de última conexión a whatsapp porque te has levantado a mear a mitad noche y has cogido el móvil para dar luz? Pues no usaré smartphone.

Y ya está. No hace falta ir más allá, no hace falta hablar de pegar o no pegar, de insultar o no insultar, ahí ya estamos jodidxs. Ya está jodida esa chica que ve normal todo eso, que cree en el amor como un sufrimiento, como una lucha de esa pareja contra el resto de elementos. Lamento decir a las heroínas que no vais a salvar a nadie que no quiera salvarse. Y a los que quieran ya veremos si vosotras solas lo conseguís.

La gente violenta es violenta, se puede tratar, por supuesto que sí, pero tiene que querer arreglar ese problema. Y el celoso, el dominador ya está ejerciendo una violencia que quizá hoy no veas pero que mañana ya llegues tarde.

Supongo que este texto no toca a nadie directamente, o a muy poca gente. Espero y deseo que así sea. Pero el hecho de pensar que a nadie le toca es, precisamente, el problema, el seguir dando por normal ese modelo que no es tan extraño aunque nos hayamos creado, creído y asumido una burbuja de igualdad y de modernidad.

asaval@cop.es (tengo mails pendientes, pero siempre contesto)

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Acerca de Álvaro Saval

Blog personal https://alvarosaval.com/ Canal de psicología: https://www.youtube.com/user/AlvaroSaval

Publicado el 30 mayo, 2013 en Amor, Los jueves con amor, Pareja, Psicología, Uncategorized y etiquetado en , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 16 comentarios.

  1. He de reconocer que me leí ambas trilogías. Al menos la de “A 3 metros sobre el cielo” estaba bien escrita y te transportaba a etapas de la vida sin apenas responsabilidades ni preocupaciones.
    Enfermeras o heroínas, o enfermeras y heroínas. Es lo que las tías pretendemos ser con estos canallas. ¿Por qué? Imagino que por ese reconocimiento final que “la gente”, el contexto social de estos protagonistas, hacen a las chicas “has conseguido algo que nadie más había logrado”. ¿Perdón? ¿Y él? ¿Es acaso un pelele? Como dices, si ellos no quieren, no van a arreglar el problema que supuestamente tienen. Ellas sólo deberían ser un mero apoyo para que ellos puedan conseguir lo que se propongan.
    Nunca es un buen planteamiento la mutación del ser querido.
    Si lo quieres, no lo cambies. Si lo quieres cambiar, tal vez sea porque no es ése el que tú quieres, así que déjalo estar y sigue buscando.

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  2. ¿Es “A 3” o “3”? Hoy no tengo nada que debatirte. Comparto tu comentario. No es fácil llevar la vida propia como para preocuparse de salvar a canallas.
    Hay un matiz muy importante entre ayudar y apoyar a alguien y estos “amores para la redención” que tienen un toque patológico que suele traer problemas.

    Gracias por comentar, como siempre. 🙂

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  3. A ti, por todo lo que nos cuentas… Efectivamente, es “Tres Metros Sobre el Cielo”. Yo como si me pagara Audi… 😉

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  4. Hola Álvaro, como siempre interesante tu artículo. Estoy de acuerdo con la divisón que haces de dos tipos de golfos, y ahí la clave sería el poder llegar a distinguirlos. Lo cual como comentabas más arriba puede ser difícil en personas jóvenes con poca experiencia sexual y emocional. Buen post.

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    • Siempre mantengo la postura de que jóvenes, adolescentes no son más que un reflejo de lo que ven en mayores. Es decir que mientras sus “hermanas mayores” por poner un ejemplo mantengan esos patrones, ellas lo veran normal. Y lo grave es que el público de esas películas, esos libros es más mayor de lo que debería.

      Gracias por comentar. Cuando tenga preparado el vídeo explicando la utilidad del psicólogx te avisaré. 😉

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  5. Fantástico! no se puede explicar más claro… lo usaré para mis talleres de prevención de violencia… que tela lo que hay que escuchar…!

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    • Hay que ser inflexible. El romance de las historietas de amor épicas está muy bien para la ficción y, seguramente, para algún caso esporádico en la vida real. Pero no se puede hacer de lo excepcional, la norma. Y eso es lo que pasa. Que todas se creen capaces de convertir al malote-desgraciado-problemático en un santo, y que lo harán solas, sin ayuda de nadie. Hay que hacer hincapié en reconocer al maltratador, y al maltratador que empiece a rehabilitarse lo antes posible.

      Gracias por comentar. 🙂

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  6. Bueno, creo que el tipo de mujeres que pretenden enamorar al devoto pecan de dos cosas: Ingenuidad y ego. Primero porque si uno va por la vida pretendiendo ser la excepción a la norma se va a llevar más chascos que éxitos. El tío que tiene por costumbre seducir, el que es un conquistador y lleva siéndolo durante muchos años difícilmente va a cambiar. Y si cambia probablemente sea porque un día se encuentra a una femme fatale que es exactamente igual que él pero en versión femenina. Entonces “le picará” la curiosidad. Pero seguirá la misma tónica, será él quién seduzca aunque esta vez el fin sea enamorar y no simplemente un lío de una o varias noches.

    Y ego, porque el hecho de querer llevarte el premio a casa denota que lo que te importa es el reconocimiento de los demás, incluso el tuyo propio, sentirte idolatrada y admirada. “Eh qué crack estás hecha que has domado lo indomable ¿eh?”. Esa satisfacción, ese regocijo, esa sensación de euforia por haber conseguido superar “El reto” (cuando nadie más lo ha hecho) creo que dista muy mucho de lo que es realmente el amor. Así que este tipo de relaciones quinceañeras en las que el malote de la peli se enamora de la niña buena quiero pensar que son enamoramientos sin más tan superficiales como efímeros.

    Ahora bien, las mujeres que se hacen con un ejemplar “dominador” sí me dan mucha pena. A un dominador creo que no es nada fácil reconocerlo (cuando se está enamorado) y por otra parte en el caso de llegar a ser un maltratador es porque antes de serlo físicamente lo ha sido muy mucho emocionalmente. A nadie le pegan un tortazo y se queda impasible a no ser que a esa persona se le haya mermado la autoestima, la seguridad en sí misma, a no ser que a esa persona se le haya hecho débil y dependiente emocional de uno, vamos, que le hagas creerse que es una mierda y que tú siempre llevas razón. Y aunque llegue a pensar que no llevas razón, probablemente el miedo la tenga tan bloqueada que no sepa cómo actuar. Hay una base muy compleja en todo maltrato físico que sí probablemente comenzará por un ser muy controlador que te dice que no te pongas esa falda o que no salgas con tus amigas. Pero realmente yo, si miro alrededor veo muchas, muchísimas relaciones en las que hay un sádico y un masoquista. En las que uno domina y otro se deja dominar. A uno le gusta adorar y a otro sentirse adorado. No hablo en absoluto de maltrato físico pero sí de cierto maltrato emocional. El problema es que cuando la gente oye la palabra maltrato se echa las manos a la cabeza y se escandaliza. Creo que hay muchas formas de anular a una persona que no llevan incorporadas los golpes pero sí los chantajes, el intentar cambiar hábitos de la otra persona que no hacen daño a nadie, el intentar acabar teniendo un vasallo en lugar de una pareja.

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  7. Añadiría al “golfo pasota”, ese que pasa de todo, o que finge pasar, o que solo pasa de ti pero no lo dice claramente y se escuda en “yo soy así”… Yo me encontré unos cuantos así, pero me desenganche a tiempo (o casi). Como siempre, un gusto leerte! 🙂

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  8. También apuntaría al “capullo bueno”…perfecto para tu abuela, el compañero de trabajo que es “de puta madre”, guapo y absolutamente liberal y transigente.

    *”Es bueno salir por separado, tú con tus amigas y yo con los míos”. Apunte: tus amigas que son las novias de mis amigos, por lo que vas absolutamente controlada y además, cuando no haya fútbol, gimnasio o algo que me pueda distraer.

    *”Puedes hablar y quedar con quien tú quieras”. Apunte: menos con ese compañero rubio, guapito con el que estudias en la biblioteca, con ese no, con el resto, ¡con quien quieras!.

    Utiliza la cansinería para conseguir lo que quiere, (muerte por agotamiento). Te marea y confunde con cambios de humor y actitudes completamente diferentes (vamos, que no sabes como atinar con él)

    Tienen una retórica y un encanto espectacular (imaginaros….¡para engañar a una abuela!)

    Un machito dominante y misógino, vestido de “progue”….el peor de todos. Apunte: existe una versión femenina.

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  1. Pingback: Capullo pasota. | PSICÓLOGO EN VALENCIA

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