Comportamiento femenino.

Este fin de semana me dí cuenta por las estadísticas que si pones “comportamiento femenino” en Google salía el blog en primera página. Eso quiere decir dos cosas: la primera es que sigo sin saber nada de SEO, la segunda es que alguien puede llegar a creer que entiendo algo de mujeres. Obviamente si tienes esa creencia debes saber que NO. Bueno, en realidad quiere decir tres, la tercera es: “Álvaro deja de ser tan friki, sal y emborráchate”.

A mi las tías se me dan mal desde siempre. Esto no pretende ser un recurso literario para empatizar contigo, no, se me dan mal de verdad. Seas hombre o mujer has de saber que, seguramente, habrás enamorado a más tías que yo. Casi seguro (Digo enamorar, a mi lo de tener novia me parece una gilipollez. El baremo es: está enamorada/no está enamorada). Era importante remarcar esto antes de que sigas leyendo porque puede que todo lo que venga a partir de ahora sea un cúmulo de despropósitos.

Decimos: “Las tías están locas” y nos quedamos tan contentos.  Dicen: “No nos entendéis” y se quedan tan tranquilas. Hay teorías complejas sobre ello pero si quisieses leer algo de psicología evolutiva o algo científico no estarías aquí. Así que te voy a explicar mi mundo y para eso, antes de que empiecen a grabar el vídeoblog, voy a recuperar a Carlos y a Irene.

Cuando a Carlos le empezaron a gustar las tías, le gustaba Alicia pero Alicia no se fijó en él. Después le gustó Silvia pero Silvia tampoco se fijo en él. Con el tiempo se enamoró perdidamente de María, pero para ella no era más que un amigo. Finalmente se percató de que Lucía iba detrás de él, se quedó con ella. Pero tampoco muy convencido. Al final, palmó la relación.

Cuando a Irene le empezaron a gustar los tíos no fue en general. Empezó fijándose en Javier, igual que todas las demás. Javier no era Carlos, Javier podía elegir. Y no era imbécil así que decidió tenerlas a todas. Con el tiempo ganó Irene, porque Irene es la mejor. Un día Javier se cansó y decidió probar otras mejores. Irene también podría haber elegido, pero quiso jugar a llevarse al mejor. Y palmó.

Creo que las diferencias entre tías y tíos empiezan ahí. Una intrasexual, puedes ser Carlos, Lucía (loser) o Javier, Irene (golfo/tarada). Otra intersexual, no es lo mismo palmar como palma Carlos, que se la juega al único tren que pasa vaya dónde vaya que estar como Irene pudiendo elegir tren, asiento y destino y acabar eligiendo un tren que no va a ninguna parte. Si les sale bien el tren, fantástico. Si les sale mal…ay, si les sale mal. Carlos estará tranquilo, él al final subió en el que pudo subir, disfruto del viaje y bueno, es cuestión de seguir probando en otras estaciones. Pero Irene recuerdo que pudo elegir y eligió un tren que viajaba muy rápido, muy intenso pero que acabó descarrilando. A partir de ahí empieza el tormento de Irene ¿un tren más seguro?, ¿otro más rápido?, ¿no viajar más?…y esa duda creo que se queda para siempre influyendo en todas las decisiones que toma después. Decisiones que a nosotros, los Carlos simples de la vida nos hacen pensar que están locas.

El jueves más.

Ah oye, comparte el vídeo de mediterraneamene, que aún no lo he visto. ¿Es paella o qué?

El verano es droga así que, sinceramente, haz con él lo que quieras. Pero intenta disfrutar que luego son 11 meses de abstinencia.

Repaso de entradas: golfos y taradas (más de 1000 visitas), calzonazos (para entender porque siempre te dejan) y la guerra entre hombres y mujeres.

Al final si esto iba de tías, yo el anuncio que voy a poner es…(están más buenas, y él también)

Interactuamos:

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Acerca de Álvaro Saval

Blog personal https://alvarosaval.com/ Canal de psicología: https://www.youtube.com/user/AlvaroSaval

Publicado el 27 mayo, 2013 en Psicología, Sociedad y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. 2 comentarios.

  1. ¡Muy buena!
    No recuerdo dónde decías (en alguna otra entrada de hace un par de meses) que “si siempre haces lo mismo, el resultado no cambiará”. O en la anterior, que nos invitabas a desarrollar nuestros talentos. A veces el problema es la gran variedad de elección y la falta de conocerse a uno mismo lo que nos dificulta identificar pasiones que nos muevan con claridad, que nos muestren el camino. Como cuando llevabas un examen muy bien preparado y sacabas peor nota que en otro, que iba con alfileres… en el segundo organizabas tan bien la información y le dabas una estructura tan currada que al final sacabas mejor nota. Pues aquí pasa algo parecido. Si solo hubiera una opción, Irene apostaría por ella con todos sus recursos. Si sabe que hay opciones, lo primero, no sabe cuál elegir y lo segundo, es posible que no lo intente con el mismo ahínco y pase a la siguiente sin haber explotado todas las posibilidades, dejando así abandonada una opción de éxito.
    Si Irene se plantea dar un cambio para obtener resultados diferentes, ¿cómo identifica qué es lo que debe cambiar? Lo que cuentas: “¿un tren más seguro?, ¿otro más rápido?, ¿no viajar más?”. Entiende que “prueba-error” resulta un método caro, ¡que la vida es corta y las opciones, abundantes!

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