¿Crees en el amor?

Siempre que escribo posts como el del otro día hay gente que me pregunta sobre si creo en el amor. Mi respuesta siempre es: Sí. Pero no es verdad. Tampoco es mentira. Pero no puedo afirmar con rotundidad que crea. Lo mío es una desesperanza expectante, aplicada a todo no solo al amor. No espero nada de nadie ni de nada pero eso no implica que haya renunciado, eso significa simplemente que no me preocupa lo que el futuro me muestre.

 “Creo en el amor, en el de verdad, ese que no existe”“TuHermanoPequeño” (efectivamente, lo es)

El mismo día de las preguntas leí esta noticia. Creo que tienen relación. Ya escribí sobre ello. Los actos de fe se caracterizan por ser irracionales. Irracional no es una palabra peyorativa, para nada. La importancia de que creas en algo o no radica únicamente en la utilidad. Y la utilidad de creer se basa, principalmente, en aguantar un mal presente a la espera de un bien futuro. Creo en que el karma me devolverá lo bueno que haga, en que Alá me acogerá a su lado si me inmolo o que encontraré una pareja ideal que cambiará mi vida y la convertirá en una historia de cuento de hadas. Creo porque tengo que creer en algo para justificar la vida.

Si a la persona de la noticia que está parada le sirve poner una vela, diez o cien hemos de aceptar que es su decisión. Es respetable y, para él/ella, es válida. Con lo del amor sucede algo similar. Si una persona ha tenido varios desencuentros y ha decidido dejar de creer en príncipes azules o en tías no-complejas está bien. Igual de bien que si una persona en su misma situación decide seguir creyendo en que encontrará a alguien y comerán perdices desde hoy hasta la eternidad. Igual de bien que el “concepto de amor” vaya cambiando con los años, haciéndose más realista o más conformista o más… vaya usted a saber qué.

Lo que pretendo transmitir es que todo eso da igual. A mi me da igual que creas en el amor, en la paz mundial o que seas un conspiparanoico (palabra a rescatar que ayer fue 15-M). Puedes pasar las noches rezando a cualquier dios o puedes rezar a uno que te hayas inventado, igual con un poco de suerte puedes incluso vivir de ello. Puedes creer en todo o no creer en nada.

La forma de rellenar la parte irracional de la vida no es importante. Salvo que seas un fanático o un fundamentalista. Lo importante es hoy. La vida en si misma. ¿Qué importa si creo en el amor pero trato mal a mi novia? ¿Qué importa si no creo pero estoy dispuesto a intentarlo? Qué importa en general las cosas que creemos si no las ponemos en práctica, si no las vivimos. Si no soy capaz de establecer una coherencia entre creencia y acto. Mi respuesta es 0. Quizá 0,5 pero no más.

Seguiré escribiendo de la parte menos bonita de las relaciones por tres cosas: a) por loser, b) porque me parece más entretenido y c) porque mis breves momentos de poesía/romanticismo/algobonito los dedico a escribir un libro.

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Acerca de Álvaro Saval

Blog personal https://alvarosaval.com/ Canal de psicología: https://www.youtube.com/user/AlvaroSaval

Publicado el 16 mayo, 2013 en Amor, Los jueves con amor, Pareja y etiquetado en , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 2 comentarios.

  1. Me ha gustado mucho esta entrada, señor Saval 😉

    Estoy de acuerdo con muchas de las cosas que dices, y otras, aunque probablemente no las comparta, las entiendo: a fin de cuentas, las experiencias de la vida son las que te hacen sentir o creer en unas cosas y no en otras. Pero, amigo, cualquier día puede cambiarte la perspectiva, e incluso la vida. Cuando menos lo esperes. Y esa “desesperanza expectante” puede convertirse en algo que nunca habrías imaginado.

    La desesperanza de la que hablas, el no esperar nada de nadie, es una estrategia positiva: no hay desilusiones, ni desencantos, ni “ostiazos” contra la pared. Pero tampoco te lleva a luchar, a esforzarte, e incluso no te llevará a soñar (y soñar es de lo poco gratuito en estos momentos).

    Me considero una persona excesivamente racional, y eso me ha traído problemas conmigo misma en alguna ocasión. No apoyo el “aguantar un mal presente a la espera de un bien futuro” (entre otras cosas, porque lo que mal empieza, mal acaba), pero también considero que si no crees, si no lo intentas en serio… nunca se conseguirá el amor verdadero al que aspiramos (si no todos, casi todos).

    ¡Un abrazo!

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  2. Hechos, no palabras….

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