Lo que diga la mayoría.

El otro día, de casualidad, encontré este experimento sobre la conformidad. Podría servir para hablar de política pero paso. He hecho el compromiso conmigo mismo de acatar de buen grado a caraplasma, sus chicas y los maridos mafiosos de estas. De aceptar incluso instituciones medievales en el siglo XXI. Es lo que quiere la mayoría.

Hoy da juego para hablar de ser un conformista. Y es que si el otro día escribí sobre la importancia de las pasiones es inevitable relacionar ambos temas. Decía que no es fácil reconocer las pasiones. Y no es fácil porque nos resignamos a aceptar de buen grado los gustos mayoritarios. En función de la edad, el sexo y algunas variantes sociales propias de cada tribu (choni, pijx, modernx, pijxprogre, hippie) te tendrán que gustar unas cosas u otras de manera inevitable. (Tengo pendiente la valoración de cada grupo).

Puede que no te apasionen, puede que no te gusten, incluso puede que te den asco. Y aquí caemos en una espiral casi sin fin.  ¿Debes integrarte al grupo por encima de tu voluntad? ¿Debes centrarte únicamente en ti olvidando todo lo demás? Supongo que la mayoría habéis pensado que en el término medio está la virtud. Bien, os digo que esa frase es verdad para algunas cosas pero mentira para otras. Las cosas son lo que son. Si te gusta el blanco, blanco. Si te gusta el negro, negro. Si quieres combinar te quedarás con un gris tono horrible que no te podrás poner con nada. La gente que lleva mejor la respuesta a esas dos preguntas es la que ha escogido uno de los dos caminos:

a) me cago en la gente y hago lo que me apetezca (manteniendo un respeto a lxs demás y todo eso). Pero entregarse plenamente a la vida, a la tuya. Aceptando que irás perdiendo personas por el camino pero que no te perderás a ti. Aún así corres el riesgo de quedarte en una situación marginal. Una mezcla de soledad y exclusión. Ser un “raro de cojones”.

b) la importancia de formar parte de un grupo está por encima de mis gustos. Tu facebook echará humo, podrás poner fotos en los toros, en el fútbol, en una fiesta de la embajada de Singapur o en un afterwork aunque no hayas trabajado en tu vida. Molarás. Pero tendrás que aceptar que igual estás cayendo en un estado de alienación total. Ser un “clon de mierda”.

Sé que es extraño que defienda las dos posturas criticándolas. Pero es que no te quiero decir la que tienes que elegir. A diferencia del resto de personas lo que yo quiero es que la decidas tú. Pero que la decidas.

Y en la vida hay que elegir. Raro o clon. Porque si te quedas en medio, te trastornarás. Aunque puede que no, puede que sepas la medida exacta de cada cosa. En ese caso eres genial. Pero para la gente normal, elijan. Ustedes elijan, que genios no hay tantos.

Recomiendo leer la oda a la pasión, la critica a la vida impuesta y la reflexión sobre la locura.

Si quieres ver más experimentos, frases célebres y otras taradeces nos vemos en facebook. 

Si lo que quieres es empezar a buscar tu Bugarach, escríbeme.

 

@saval_macian

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Acerca de Álvaro Saval

Blog personal https://alvarosaval.com/ Canal de psicología: https://www.youtube.com/user/AlvaroSaval

Publicado el 9 mayo, 2013 en Citas célebres, Crecimiento personal, Psicología, Psicología positiva, Sociedad y etiquetado en , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 4 comentarios.

  1. A lo largo de muchos años he sentido un cierto desprecio por ese gran grupo de gente llamada “conformista”.
    Siempre he pensado que quien tiene capacidad para llegar hasta el 8, tiene casi la obligación moral (consigo mismo) de dar hasta el 8. Quien tenga capacidad para llegar hasta el 5, casi “debe” llegar hasta el 5 y así para cualquier otra calificación. Creo que las personas deberíamos dar el máximo de nuestro potencial (en todos los ámbitos) o al menos intentarlo. Crear la mejor versión de uno mismo. No hay nada que admire más que las personas que se hacen a sí mismas, a su imagen y semejanza. Me quito el sombrero siempre que conozco a una de ellas porque están en peligro de extinción.
    Pienso que se debe llegar hasta el máximo de las posibilidades de uno, aunque sólo sea, para después saborear eso que llaman satisfacción. Creo que hay mucha gente ahí fuera (más de la que debería) que no ha sentido una gran satisfacción en sus entrañas en la vida.

    Creo que empiezo a irme un poco por las ramas…Todo esto viene a que creo que todos tenemos un tope. Un tope para casi todo. La cuestión es que antes (cuando despreciaba a los conformistas) pensaba que había gente que podía tener una felicidad de 5 como máximo y que cuando la alcanzaba era “feliz”, mientras que otros tenían una felicidad de 9 y que cuando la llenaban también eran felices. Pero claro, cuesta más llenar un océano que una piscina. Sin embargo, pensaba que los que llegaban hasta una felicidad de 5 no sabrían jamás lo que era sentir un 9…Eran como aquellos del mito de la caverna de platón, cegados con las sombras…

    Hoy, sin embargo, envidio mucho a los conformistas. En serio. Una frase que me gustó mucho decía algo así como que un vaso y un dedal requieren distinta cantidad de agua para llenarse…Pero cuando se desbordan la sensación de plenitud es la misma para ambos. Creo que tiene razón. Y el problema radica en que quizás hay demasiados dedales que se creen vasos, demasiados vasos que acaban siendo dedales a la fuerza, empequeñeciéndose, menguando, creo que lo mejor es ser lo que eres. Si eres dedal, sé dedal, ni siquiera te preguntarás por la existencia de un vaso. Los problemas vienen cuando hay vasos que quieren ser dedales. Porque por más que te empeñes si tienes una capacidad de 250ml, apenas 15ml te van a saber a poco. Puedes intentarlo, por unos días, meses o incluso años. Pero la cabra siempre tira al monte. Y lo único que se puede conseguir es acabar con una sensación de no ser fiel a uno mismo, de convertirte en lo que siempre criticaste y de sentirte “a medio llenar”, “a medio gas”, ya que estamos en una sociedad en la que abudan los productos light, creo que no hay peor cosa que ser una versión light de uno mismo, insulsa, incolora y descafeinada, en lugar de una versión 2.0

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  2. Este blog es genial, me tengo que poner un poco al día con las últimas entradas…

    Enhorabuena

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  3. Corroboro.
    He estado 19 años en el limbo, en la indecisión entre a) y b) y es una mierda
    Ni eres ignoramente feliz en la alienación (puesto que no lo estás totalmente, no del todo, va a ratos), ni sientes esa autenticidad de a); vas confuso de una opción a otra. Oye, yo también creo que las dos opciones son válidas.
    Yo elijo (quiero creer que tengo capacidad de elegir) a). Ni yo mismo me lo creo, porque vuelvo como un imán a b) una y otra vez, pero en mi caso me he dado cuenta que lo que quiero, lo que me gusta y lo más importante, cuando me siento bien es de esa forma, viviendo mi propia vida
    Y en eso estoy, día a día, para encontrar mis pasiones; mi propio y único camino

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