“Hola, estoy tarado”.

No sé si os acordáis del chaval que ganó este concurso. Le seguimos llamando Carlos. Cuando acabo las sesiones con él hablamos un rato en inglés (intento mejorar). El otro día me puse a darle un speech sobre la vida, la felicidad o alguna elucubración de esas raras y absurdas (si tuviese el vídeo de mi inglés a los 14 años batiría récord de visitas). El discursito vino a su pregunta, algo que a mi también se me pasa por la cabeza. ¿Estoy loco?

Lokurah con k y con h viene a ser lo que ponen las adolescentes (adolescente de más de 30 también) cuando salen una noche y se toman 4 en vez de 3 copas. Bien, sí, estáis muy lokassss. Suerte con vuestra vida, os hará falta. Locura también es la de esas personas que tienen la mirada perdida. Los ojos de nada. La sensación con esas personas es que el cerebro se les para un momento y al siguiente segundo no sabes lo que puede pasar. Pero no va por ahí el tema.

A lo que hacía referencia Carlos es otra cosa. Desde mi punto de vista la situación es sencillamente analizable pero tiene una resolución compleja. Voy con el análisis.

Puedes llegar a la vida, conformarte con las cosas que vayan pasando. Aceptar que hay que estudiar carrera y varios másters para que unos tipos se enriquezcan a costa de venderte una teórica formación que, con un poco de tiempo, verás que no sirve para nada (o para muy poco). Entenderás que el mundo laboral se construye sobre los sólidos pilares que supone la “lamida de culo al escalón superior y la opresión al inferior”. Te enamorarás o, al menos, te emparejarás con alguien que más o menos te será afín. Seguramente te estabilices laboral, personal y emocionalmente. Volverás a pisar una iglesia, 20 años después de tu primera comunión y te casarás. Tendrás los cojones de comulgar, de decir que crees mucho en dios (con minúscula porque a lo mejor no existe). No sabrás nada de Dios (con mayúscula por si acaso existe), igual que no sabes nada de tu marido o de tu mujer por eso es bonito que te cases por la iglesia. Para convertir algo ligeramente absurdo en un despelote total. Puede incluso que en una oleada de consumismo absoluto quieras tener un hijo, uno propio, porque adoptar a uno de los millones que no pueden vivir no mola. Es mejor el tuyo. Tu casa, tu coche, tu trabajo, tu pareja y tu hij@. Lo tendrás todo. Tener, tener, tener, mi, mi, mi, mío, para mi, conmigo, tener más, siempre más. Vivirás unos años. Quizá nuestros sabios, honrados y entregados gobernantes te hayan dejado sin pensión. Si lo han hecho será por nuestro bien como todo lo que hacen y tú, les seguirás votando hagan lo que hagan. Porque son los tuyos. Lo tuyo, siempre, es lo mejor. Morirás, habrá algún llanto, fin.

¿Cuántas líneas son? No me apetece contar. Ha sido breve, no he aderezado demasiado. Y seguro que, la mayoría, no estáis de acuerdo. Pero en esas líneas se puede sentir identificado un porcentaje muy alto de la población. Puede que no quiera hacerlo, es respetable. Igual que la madre no asume que su hijo es tonto y piensa que suspende todas por una conspiración del sistema educativo o, peor aún, que es una bellísima persona pero va pegando palizas porque se ha juntado con “malas compañías”.

El problema de Carlos es que se ha dado cuenta que el problema es su hijo (obviamente esto es una metáfora). El colegio es lo que es, su grupo de iguales (se llama iguales por algo) es lo que es y la vida es así, no se puede cambiar. Lo que tiene que conseguir es hacer que “su hijo” cambie. Y eso va más allá de un simple: “Sonríe, todo va a salir bien”.

Sí creo que debes sonreír, por estética simplemente, pero sabiendo que todo va a seguir siempre igual…puedes negarlo (adaptarte), puedes pirarte (huida) o puedes ser una de las personas que, realmente, no son parte de ese modelo de vida. Que viven su propia vida (a lo mejor parecida en la forma, no en el fondo). Pero eso, es lo más jodido. Y para eso, estamos progresando.

“Carlos”, gracias por dejarme ayudarte.

Os recomiendo la trilogía del cine porque esos tres personajes representan bastante esta situación. Y os añado el club de la lucha.

Mañana al SOS. Los festivales son la forma más tangible que conozco de medir la felicidad, la mía. A disfrutar. 

Anuncios

Acerca de Álvaro Saval

Blog personal https://alvarosaval.com/ Canal de psicología: https://www.youtube.com/user/AlvaroSaval

Publicado el 2 mayo, 2013 en Crecimiento personal, La Mierda, Psicología, Sociedad y etiquetado en , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 3 comentarios.

  1. No sé si yo todavía no “me he dado cuenta que el problema es mi hijo” pero espero y confio en que la vida sea algo más que lo que describes.

    Me gusta

  1. Pingback: Que viene el lobo. | PSICÓLOGO EN VALENCIA

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: