Es lo que toca.

“Hola soy Ernesto Sevilla y vamos a partirnos el culo”

Bien, no voy a introducir esa frase en mi nueva sección sobre citas célebres. Pero es útil para hoy.

Pongamos que al nacer, el doctor o la doctora nos dijese eso. “Hola, has venido al mundo a reírte”. Seguro que aparecería alguien por detrás con ese típico rostro amargado, triste y encabronado. Esa gente que habla como si la seriedad le confiriese algún tipo de autoridad, como si el hecho de que su vida fuese enormemente aburrida le atribuyese una forma de sabiduría social absoluta. Miraría con recelo y diría: “A reírse no, en la vida hay que tener seriedad”.

“Hay que”, “Deberías”, “No es el momento”, “Es lo que toca” ¿De verdad? ¿Alguien me puede asegurar lo correcto, la verdad,  lo bueno? Hace menos de 10 años, si alquilabas eras gilipollas. “Hay que comprar, es una inversión, es lo que toca”. No hace falta hablar de lo que pasa hoy.

En mi vida, en mi puta vida voy a decir a alguien lo que tiene qué hacer. “Pero eres psicólogo debes dar consejos efectivamente soy psicólogo pero no soy un vendedor de recetas mágicas. Porque no existen. No es problema mío no saberlas, es que no hay. Cada persona tiene que encontrar la suya. Porque tú puedes ser feliz con cosas que a mi me parecerán absolutamente insoportables. Porque tu te enamorarás de tías a las que yo ni miraría (que no, que mirar, miro a todas). Porque tú puedes detestar mis formas de entretenimiento. Y dónde tú veas una sociedad moderna que cambia y avanza, yo vea una sociedad que se pudre en su propia autocomplacencia. En sus “estamos muy preparadxs”, “sabemos mucho” y “#saldremos”.

Tocar, tocar, puedes tocar a tu pareja, a quién te ligues hoy, a tus amigxs, a tu familia. Tocar puedes tocar a la gente, a la tuya y a la que no conozcas. Puedes tocar la guitarra, el ukelele, el piano o la zambomba. Te puede tocar el euromillón, la quiniela o el tragaperras. Pero no te toca hacer nada hoy. No te toca estar jodidx, estar triste, hacer esto o no hacer aquello. No te toca ser feliz de la misma manera que tus amigxs, vecinxs o compañerxs. No.

No sé lo que, realmente, quieres. Y da igual. La cuestión es ¿lo sabes tú?

De ahí nace mi comparación con un sherpa.

PD: He renunciado a escribir sobre temas sociales(cosas como esto), el post de hoy va a ser lo más cercano. Antes era diferente. Pero creo que un país con un presidente de plasma, una monarquía corrupta, un periodismo que se vanagloria de ser garante de un cambio pero que apoya lo que hay y una gente que se hace fotos con todxs ellxs no merece muchas palabras. Pero, al menos, le pongo una canción.

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Acerca de Álvaro Saval

Blog personal https://alvarosaval.com/ Canal de psicología: https://www.youtube.com/user/AlvaroSaval

Publicado el 4 abril, 2013 en Crecimiento personal, La Mierda, Psicología, Psicología positiva, Sociedad y etiquetado en , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 3 comentarios.

  1. Nos ponemos a hacer cosas sin rumbo, sin saber lo que realmente queremos y perdidos en el día a día. Cuando lo realmente complicado es saber hacia donde ir. Su ejecución no es más que disfrutar del camino, disfrutar de lo que haces.

    PD: Comprar un piso era, evidentemente una inversión. Lo que no todos sabían era que era una MALA inversión.

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