Rajar o no rajar.

He recibido durante los últimos días varias críticas respecto a lo que he convenido en llamar la “vulgarización del blog”. Podría usar democratización para ser más guay pero no, es vulgar la palabra exacta. He abusado últimamente de temas de amoríos. Las visitas han respondido demasiado positivamente pero hay una parte de mí que siente un compromiso con la gente que me lee desde siempre. Vamos a hacer una cronología y todo va a cobrar un sentido.

Cuando empecé pensaba que era un tipo enormemente afortunado, que era feliz. Que me faltaban pocas cosas. De alguna manera todo iba bien. El blog se convirtió por tanto en una especie de reducto para dar salida a un rencor o un odio no justificado que siempre he tenido contra la sociedad y contra la gente. Mi tema preferido eran las miserias humanas y sociales. La desgracia de la gente, el autoengaño. Y fue bien. Me desahogaba. De alguna manera “a cada persona le gusta el olor de su propia mierda”. En verano creo que alcance el tope de lo que era mi felicidad. En septiembre todo cambió. No os interesa saber cómo ni por qué pero todo el teatrillo se fue al traste. Entendí que esa ira era contra mi. Que las miserias de la gente eran las mías. Y que el primer autoengañado era yo. Me puse a solucionarlo, a acabar de aceptar que había mucho por hacer y a empezar a hacerlo. Entendí que había sido feliz por comparación con el resto pero que tenía que ocuparme de ser feliz de una manera absoluta y no comparada, porque siempre iba a encontrar a alguien peor para conformarme con lo que tenía como suficiente.

¿Qué tiene ver todo esto con que ahora escriba casi en exclusiva sobre relaciones? Bien, supongo que hay gente que se salva de un accidente de avión, que le pica una araña y se convierte en Spiderman o que encuentra el sentido de la vida en un campo de concentración. Pero eso le pasa a poca gente. Para el resto creo que la vulnerabilidad, el desequilibrio emocional y el hacerse consciente de su propia vida viene a través de pegarse una hostia en una relación de pareja. O varias. No quiero caer en manuales de autoayuda. Pero creo que todo el mundo tiene algún batacazo doloroso, convertirlo en mochila (y joder las relaciones que tengas después) o en acicate (y mejorar para no volver a pasar por ahí) ya depende de cada persona.

Si necesitáis ayuda asaval@cop.es

Si no tenéis pareja, el jueves voy a hablar de ligar. Tengo una amiga que seguro que después de leer esto se pasa hasta el miércoles descojonada. Con esta barba, hablar de ligar es utópico. Pero, al menos, nos quedan las risas.

@saval_macian

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Acerca de Álvaro Saval

Blog personal https://alvarosaval.com/ Canal de psicología: https://www.youtube.com/user/AlvaroSaval

Publicado el 11 marzo, 2013 en Amor, Crecimiento personal, Psicología y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. 9 comentarios.

  1. Venga ya!!! Si la barba es lo más “trendy” del momento! 😉

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  2. La barba te da personalidad. XD

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  3. Cada día me sorprendes más xD

    Yo te iba a decir, precisamente, que echaba de menos las entradas sobre la felicidad, el autoengaño, y los temas previos que has tratado. Pero he de reconocer que no pienso perderme tu escrito del jueves… xD

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  4. Great!

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  1. Pingback: Ligar es fácil. | Psicología del día a día.

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