De qué hablo cuando hablo de querer.

Si me lees desde el principio es factible que ya te hayas construido una idea de lo que pienso de querer. De todas maneras, a veces, en algunos textos se quedan algunas ideas sueltas.

Para empezar, querer es bien. “Quien bien te quiere te hará llorar” sí, es cierto, pero te hará llorar con un fin mayor. Que no te electrocutes cuando eres pequeño, que te esfuerces en los estudios cuando eres niño o que tomes las riendas de tu vida cuando eres mayor. No te hará llorar porque sí. Y no, querer no va de dolor ni de sufrimiento, va de hacer la vida mejor al sujeto destinatario de nuestro amor.

La secuencia es atracción-enamoramiento-amor. Y punto. Eso es ciencia y aunque soy un tipo abierto a rebates 2+2 son 4. Primero alguien te atrae, luego te das cuenta de que las cosas van bien, te enamoras y finalmente  quieres. Cuando se acaba el “enamoramiento” (máximo 3 años, muy máximo) te queda el amor, te queda que quieres, te queda que quieres seguir queriendo. Por tanto el “te quiero pero no estoy enamorado” o es mentira (no le quieres) o es lo científicamente probado como normalmente humano (“te dejo porque respiras”). En cuanto a cantidades atracción (incontables) atracciones especiales (varias) enamoramientos (pocas) amores (casi ninguna).

Diría que en una primera cita ya sé si es una tía con la que me gustaría estar toda la vida, si me cansaré dentro de un mes o si me cansaré antes de que acabe esa primera cita. Pero eso sería excesivamente osado, incluso para mí. Diré que me doy cuenta en un mes. Entiendo que haya gente más rápida y más lenta pero todo el mundo se debe dar cuenta en un tope de 1 año si la pareja es o no es. Generoso el tope que doy, demasiado. Eso hace descartar que a los años dejes a alguien porque “me aburres”, “no me estimulas la mente” o “somos diferentes”. Soy aburridx desde siempre, soy poco inteligente desde siempre, somos diferentes desde siempre. Te pueden engañar, sí, sin duda. Pero entonces quién no quiere es quién engaña. Porque querer es verdad.

Para mi, el te quiero es infinito, para mi. Dudo que puedas dejar de querer. Con mi mejor amigo llevamos veinte años, no creo que lo deje de querer, con mis padres desde que nací, no creo que los deje de querer, con mis hermanos desde que nacieron, no creo que los deje de querer. Con una pareja sucedería algo similar. Si llego a decir te quiero,, no creo que la deje de querer. Pero eso, ya digo, es opinable. Parece que hay personas que se cansan de querer. Y ahí, yo creo que eso no es querer, que eso es tener cariño, estima, aprecio. De todas maneras sobre esto sí que aceptaría rebates.

No es malo “no querer” lo malo (si se puede usar esa expresión) es mentir. Pero el analfabetismo emocional parece justificar que dejéis a la gente hecha mierda y tengan que llamarme para que les ayude a salir del pozo.

Pero os tengo que cobrar…que Carlos e Irene necesitan salir bien en los vídeos.

@saval_macian

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Acerca de Álvaro Saval

Blog personal https://alvarosaval.com/ Canal de psicología: https://www.youtube.com/user/AlvaroSaval

Publicado el 9 marzo, 2013 en Amor, Pareja, Psicología y etiquetado en , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 5 comentarios.

  1. Tengo una pregunta.
    Hay personas que engañan, pero cuando uno les descubre se sienten mal, piden perdón y luego revierten la situación. Esas personas que “aprenden la lección” (con y siguen con la persona a la que le metieron los cuernos), ¿quieren? ¿Te han querido? ¿o te quieren después del error?
    Todas las parejas pasan por problemas de engaño, pero no solo engaño de estar con otra persona, sino engaño de mentir y con cosas que no necesariamente tienen que ver con el sexo(follar, no sexo de “genero”).

    Gracias por tu post, siempre me hace reflexionar.
    Cualquier cosa te espero en http://adgentinian.wordpress.com/ ,estamos en contacto.

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    • Creo que el matiz es la voluntariedad de la mentira. Te puedo hacer daño pero sin saber que te lo estoy haciendo. Cuando me lo digas, me disculparé y no volverá a pasar. Pero en principio, los cuernos, joden a todo el mundo. No creo que sean: un fallito.

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      • Ufff, es tan difícil.
        El “cuando me lo digas” para un caso de sentido común no tendría que existir.
        Ese es el problema. Y si, el sentido común es personal… pero hay cosas que si no se las tiene, es por que es una persona de otro planeta, por no decir una grosería.
        Yo me pregunto: ¿Por qué no tenemos psicólogos de la guarda, en vez de ángeles?

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  2. Siempre me ha enervado mucho la típica excusa de cientos de parejas de “ya no te quiero como antes” ¿por qué a la gente le gusta tanto prostituir el verbo querer?
    Cuando uno deja de querer (sin que la otra persona te haya hecho daño) es porque realmente nunca comenzó a hacerlo.

    Creo que se nos llena la boca demasiado rápido conjugando el verbo amar, cuando se trata de la excepción que confirma la regla y no la norma en sí. No creo, ni creeré nunca en un amor que no cumpla dos cosas: la admiración a la persona amada y el querer hacerla feliz. Es más, que te haga excepcionalmente feliz ser tú la parte activa que provoque su felicidad. Que sus necesidades sean tan importantes como las tuyas. Y esto, por más que todos presumamos de altruistas y generosos, no es fácil sentirlo. Porque no es fácil encontrar a una persona que te despierte lo más sobrehumano. Ser egoísta es humano. No serlo te eleva por encima del mundo.

    El problema tal vez sea que se confunde a menudo la explosión del enchochamiento-enamoramiento con lo que realmente es querer. Yo, me declaro incapaz de dejar de querer a alguien a quien una vez amé. Porque si me enamoro y después quiero de veras a esa persona, será porque a parte de mariposas con fecha de caducidad al dorso, a esa persona la admiro, la respeto, me gusta su conversación, mirarla por mirarla, hacer cosas con ella…Si uno se enamora de veras de la persona, de lo intrínseco a ella ¿por qué va a dejar de quererla? A no ser que descubra cosas de ella insospechadas, o que cambie de la noche a la mañana y mucho….¿qué motivo hay? Si lo que potenció ese amor sigue estando como el primer día, por mucho que la pasión no sea la del primer día, el amor sí. Debería ser el mismo. Claro que entiendo que quien se enamore de un corte de pelo, deje de “sentirse enamorado” cuando al otro le crecen las greñas.

    Es más difícil que esperar a que aparezca alguien especial, alguien que te remueva por dentro, es mucho más fácil y más rápido (ya que estamos en la cultura del eyaculador precoz) conformarse con el primero que pase y te haga caso. Terroristas del te quiero. Pusilánimes emocionales. Gente que no sabe estar sola. Que no se soporta a sí misma. Si no aguantas tu compañía ni tú, ¿cómo va a haber alguien que te soporte? Así surgen relaciones encadenadas/empalmadas, de oca a oca y me tiro a otra. O a otro.

    Me gusta una expresión en la que el orden de los factores sí altera el producto “¿Me quieres porque me necesitas o me necesitas porque me quieres?” Si muchas parejas se hicieran esa pregunta probablemente dejarían de serlo.

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