“Fidelidad, idea relativa aguafiestas”

Irene ha tenido una especie de revelación. Lleva cuatro días hablando de un tal Iván (los personajes secundarios los nombró al azar, casi al azar) al que se zumbó el sábado. Hoy, de repente, ese tipo que parecía un Ryan Gosling de Ruzafa se ha convertido en un ser despreciable. Escucho con atención a Irene, con ansía más bien. Quiero saber el defecto que hay en un tío perfecto. No un defectillo, no. De los defectillos Irene se percata rápido. Esto es más bien una maldad suprema. Una canallada que no tiene perdón y que hará temblar los cimientos del bar o, al menos, de nuestra mesa. Entiendo que debe ser un fugitivo con una larga lista de crímenes o, más simple, que le ha pegado una ETS bastante jodida… Vale…. Me lo acaba de decir. Estoy profundamente decepcionado. El chaval (elhijodeputamásgrandequemeheencontradoenlavida, elcabronazomentirosoquemellevaengañandocuatrodías) tiene novia. Pienso que ella también tendrá la extraña ETS y cuando estoy a punto de decirle a Irene que puede llamarla para preguntarle por los síntomas, me doy cuenta de que mi historia ha sido mejor que la típica y aburrida realidad”

Se relaciona la fidelidad en las relaciones con la exclusividad en el sexo. Incluso lo he usado en el ejemplo. Se relaciona hasta el punto que, prácticamente, se funden y cuesta discernir dónde empieza, dónde acaba cada término. Entiendo la fidelidad en un sentido amplio, abarcando infinitas situaciones, enfocada a diferentes ámbitos y no teniendo que incluir, necesariamente, esa exclusividad sexual.

No sé si cuesta mantener la exclusividad. Si un día te levantas, le miras y te das cuenta de que te has cansado de mirarle los lunares cuando duerme. Si te aburren las pelotudeces que al principio te provocaban carcajadas. Si la rutina es una tortura china que va minando lo que parecía indestructible. Si te puedes hartar de querer a alguien, a una única persona. Si la gente cambia tanto como para no aguantarse y decidir amargarse la vida. Sinceramente desconozco si empiezas a sentir atracción por otras personas y te das cuenta de que lo que tienes ya no compensa lo que pierdes. Que hay más y quizá sea mejor, quizá te lo estés perdiendo, quizá te arrepientas cuando te deje, quizá estás malgastando unos años valiosos o quizá, simplemente, que la vida es otra cosa, que no basta con compartirla con alguien. No tengo la más remota idea. La gente dice cosas parecidas, pero tampoco son certezas. Porque si algo se me quedó grabado de House (a parte de que nunca era lupus) es que el axioma fundamentalmente del ser humano es que miente, siempre miente. Se puede mentir siendo consciente de que lo estoy haciendo pero también hay “mentiras existenciales” que nos hacen la vida más fácil, más llevadera y, de algún modo cutre y algo casposo, más feliz. Normalmente de esas no nos damos cuenta, forman parte de nuestro contexto vital, son nuestras, e igual que hay partes de cuerpo a las que nunca prestarás atención salvo si te duelen, esas mentiras permanecerán ocultas hasta que intenten joderte.

Pero esto iba de ser fieles. Y fiel, lo que se entiende por fiel, se ha de ser a uno mismo. La fidelidad intrarrelación tendrá unas cláusulas, unas características, una tipología distinta en función de las personas que se junten. No será mejor ni peor. No es mejor quienes deciden borrar el móvil de todos l@s ex, ni las parejas que escogen hacer intercambios una vez al mes. No hay términos medios, ni calvos, ni tres pelucas. Cada relación se arregla sus cosas y que les vaya bien, lo mejor que sepan.

Fiel, autofidelidad sería el concepto. Aunque siempre se asocie a un elemento externo (a un equipo, a un país, a una amistad) fiel, fiel eres a ti. Y eso no supone una losa, no es un quebradero de cabeza en el que tengo que reprimir mis instintos básicos ni renunciar a nada ni sacrificarme. Escojo la fidelidad porque es lo que quiero. Ni siquiera es una contraprestación por todo lo bueno que me da mi pareja, es simplemente lo que he querido. Porque alguien infiel (a algo o a alguien en cualquiera de las cláusulas del contrato) está provocando un daño a alguien a quién dice querer. Aunque bueno, todo el mundo miente.

La canción es por el título.

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Acerca de Álvaro Saval

Blog personal https://alvarosaval.com/ Canal de psicología: https://www.youtube.com/user/AlvaroSaval

Publicado el 15 enero, 2013 en Amor, Pareja, Psicología, Uncategorized y etiquetado en , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 5 comentarios.

  1. TuHermanoPequeño

    FANTÁSTICO…. la elección de la canción… q temazo…

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  2. Tener las “exclusividades compatibles” es de lo primero que se debería tener en cuenta al empezar a conocer a alguien. Si uno no pretende “exclusivizar” al mismo nivel que el otro, no pintan nada juntos… Este link viene al pelo, si me lo permites… por lo del término, más que nada… y por eso de que “responder con la verdad” no sé yo si se pondrá de moda… que tú explicas genial con la mítica frase de House. http://eligetupropiaaventurasentimental.wordpress.com/2012/07/16/exclusivizarse/

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  1. Pingback: EX (De compras) | Psicólogo en Valencia : Álvaro Saval

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